Resumen rápido de lo acontecido en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Alergia de 2019


La pasada semana nos reunimos más de 1.000 alergólogos de España y otros lugares bajo los auspicios de la SEAIC para ponernos al día sobre la alergia que se manifiesta en la piel. El congreso fue muy interesante y práctico.

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Por un lado, se habló mucho de inmunología, que es la ciencia básica en la que nos apoyamos los alergólogos. Los alergólogos somos inmunólogos clínicos que estudiamos y tratamos enfermedades generadas por un sistema inmunitario que comete errores. Su principal error es considerar enemigos a sustancias completamente inocuas como el polen, los alimentos los epitelios de las mascotas o los medicamentos. Su intento de combatirlas solo genera enfermedades. Esta es la causa de la mayoría de los problemas considerados alérgicos que nos afectan, especialmente a los que vivimos de acuerdo con los canones industriales modernos.

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Por otro lado, en este congreso nos hemos centrado en la piel, esos 2 metros cuadrados de protección frente a las inclemencias externas que tenemos todos y que es muchas veces el órgano sufridor en nuestras enfermedades alérgicas.

Hemos hablado sobre todo de dermatitis atópica, una enfermedad muy frecuente de niños y adultos que puede llegar a ser muy incapacitante. Hemos aprendido porqué se produce y cómo tratarla: medidas hidratantes, protectoras, reparación de la barrera cutánea, tratamiento de las infecciones asociadas, amortiguación de factores precipitantes y los nuevos tratamientos biológicos que están a punto de llegar a nuestro país, entre ellos, el dupilumab.

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También se ha hablado y mucho de la dermatitis de contacto, una enfermedad también muy frecuente y que muchas veces tiene un origen laboral. Entre todas las profesiones de riesgo de esta enfermedad se ha hablado sobre todo de la dermatitis causada por acrilatos, que podemos encontrar en uñas permanentes, adhesivos, dispositivos médicos y otros muchos objetos de uso habitual. Esta es una de los motivos por los que los profesionales de peluquería se encuentran entre los más afectados por esta enfermedad profesional.

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Finalmente atrajo nuestro interés la urticaria crónica, una enfermedad también muy frecuente, especialmente en el sexo femenino, y que estamos aprendiendo a entender mejor y a tratar adecuadamente con nuevas herramientas terapéuticas.

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Pero los alergólogos españoles vamos mucho más allá. Por eso contamos con un comité especial de humanidades que en esta reunión ha organizado dos talleres muy interesantes.

Uno sobre inteligencia artificial y medicina. Los ordenadores y los robots están ya en la medicina y se van a aquedar mucho tiempo. tenemos que aprender a convivir con ellos y ha utilizarlos como un complemento valioso en lugar de considerarlos como un enemigo.

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El otro talles fue sobre el cine. Sí, como lo oyes, sobre cine. En esa actividad pudimos ver cómo ve el séptimo arte (y por ende la sociedad) las enfermedades alérgicas y cómo se enfrenta a ellas. Pudimos aprender esteoreotipos que suelen aplicarse a las personas alérgicas, a veces muy negativos, y los errores que muchas de ellas cometen en sus tratamientos. Fue una jornada formadora y motivadora que nos hizo médicos más humanos

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Ya estamos deseando que pase un año para volver a reunirnos y compartir conocimientos y amistad. Y en 2020 esto ocurrirá en Zaragoza. ¡Hasta entonces!

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El misterio de la alergia al polen de las arizónicas

arizónicas

Hace 25 años, cuando llegué a Salamanca, no era habitual que las personas alérgicas al polen lo fueran al de las arizónicas, esos árboles ornamentales que recortados en forma de setos rodean nuestras casas y jardines.

Pero en los últimos años podríamos decir que más del 80% de los alérgicos a cualquier polen lo son al de estos elegantes árboles. El asunto podría no tener ninguna relevancia si esta planta floreciera cuando lo hacen otros pólenes muy alergénicos como las gramíneas y el olivo, en cuyo caso su efecto se vería ensombrecido por aquellos.

Pero no, las arizónicas florecen en un período atípico, en invierno, un tiempo en que nadie espera ser alérgico a ningún polen. Y es más, los síntomas que desencadena adquieren con frecuencia la forma de procesos catarrales, por lo que son difíciles de distinguir del típico catarro infeccioso común.

Por ende, la alergia a este polen no suele ser aislada, sino que se asocia a la de esos otros pólenes más típicos de la primavera como las gramíneas y los olivos, lo que hace que las personas alérgicas a las arizónicas lo sean también a esos otros, con lo que su sus síntomas primaverales son además invernales, es decir, que sufran casi 6 meses de padecimiento.

¿Cuál puede ser la causa de este misterioso aumento de la alergia al polen de las arizónicas? Fijaros en primer lugar en las gráficas de las concentraciones de polen de arizónica en la ciudad de Salamanca en 2012 y en 2017 (Datos tomados de los recolectores de la Junta de Castilla y León):

grafico polen

gráfico polen 2

Está claro que se ha producido un incremento notable en la cantidad de polen que los salmantinos respiran. Esta tendencia es manifiesta a lo largo de los últimos 25 años. Cada vez se plantan más arizónicas y esto está repercutiendo en nuestra salud.

A esto hay que añadir que el polen que producen todas las plantas es cada vez más alergénico debido al aumento de la contaminación ambiental, porque los gases contaminantes (productos oxidares e irritantes) estresan a las plantas y esto hace que secreten más proteínas de respuesta al estrés que son las más alergénicas.

A este aumento de un polen cada vez más alergénico hay que sumar la predisposición creciente de la población a padecer todo tipo de enfermedades alérgicas, asunto que no tenemos tiempo de tratar aquí.

En resumen, que el misterio no es tal, ya que tenemos razones suficientes que explican este aumento de la alergia al polen de las arizónicas en Salamanca. Ahora nos queda tratar de poner remedio a esta epidemia.

¿Deberíamos dejar de plantar arizónicas? ¿Deberíamos reducir la contaminación ambiental? ¿Deberíamos llevar una vida más natural que nos haga menos proclives a padecer alergia? ¿Deberíamos…..? Dejo en sus manos la respuesta.

Autor: Dr. Juan Manuel Igea, alergólogo en Clínica Alergoasma.